¿y si a dulcinea le hubieran permitido tener frente a frente a don quijote?, ¿a caperucita pasear de noche por nueva york o a lolita gritar alto y claro que su nombre es dolores? las autoras, maría pilar úcar y maría victoria embid, se han permitido, desde el género del cuento y el microcuento, crear nuevas realidades, cambiar mitos, retorcer la historia, sin otra finalidad que poner patas arriba a esos relatos que han perdurado en el imaginario colectivo, sobre ciertos personajes literarios femeninos que, algunos ínclitos plumíferos escritores, dedicaron a la cuestión femenina, para despreciarlas, instrumentalizarlas, castigarlas, juzgarlas, marginarlas o, en el peor de los casos, invisibilizarlas en sus obras, para abandonarlas a esa especie de condena y privarlas del goce y alegría de vivir. desde una mirada femenina, y con el atrevimiento que da la ficción y sin la temeridad de caer en el presentismo histórico, las autoras adoptan actitudes más igualitarias y favorables, recrean nuevas realidades, nuevos finales, para que todos los personajes literarios que abordan adopten nuevas voces que les haga salir triunfantes y poder así devolverles su estatus de mujeres libres, para trascender, a través de sus nuevos relatos, hacia nuevos espacios de justicia poética.
